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lunes, 21 de diciembre de 2015
viernes, 18 de diciembre de 2015
LOS NACIMIENTOS
Como nos relata los evangelios, la ciudad de Belén estaba llena de visitantes que acudían a cumplir la orden de empadronamiento dictada por el Emperador Augusto; por ello, las posadas sólo daban albergue a aquellos que tenían dinero. Como María estaba embarazada les permitieron quedarse en un establo donde nació Jesús.
San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, fue el iniciador de los nacimientos entre 1200 y 1226. Según indica la tradición, el santo recorría la campiña cercana a la pequeña población de Rieti en el invierno de 1223. La Navidad de ese año lo sorpendió en la ermita de Greccio y fue allí donde tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los vecinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de gente a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La tradición indica, que de manera milagrosa, en la escena aparecieron ángeles y se personificó el niño Jesús, la Santísima Virgen y San José.
La idea de reproducir el nacimiento se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano; y de los seres vivos, se pasó a la utilización de figuras pues los primeros misioneros en llegar a América fueron franciscanos y por supuesto siguieron la tradición de San Francisco de Asís.
Asimismo, la tradición señala que el primer nacimiento se construyó en Nápoles a fines del siglo XV y fue fabricado con figuras de barro. Carlos III ordenó que los "belenes" se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español; en América, los frailes introdujeron las costumbres navideñas cristianas utilizándolas para la evangelización de los naturales, y entre ellos, los nacimientos toman un papel importante.
Las iglesias contaban con sus "belenes" que utilizaban los religiosos y los vecinos para sus solemnes procesiones de Navidad. No había familia, por humilde que fuera, que no gozara al "poner el Belén", junto al cual cantaban unidos los villancicos.
Las figuras de un "belén" pueden ser de distintos tamaños (incluso a tamaño natural) y componen las distintas escenas que recorre el nacimiento del Niño Jesús, desde la búsqueda de la posada, el nacimiento, la anunciación del Ángel a los pastores, la adoración y las ofrendas al Niño por los lugareños y la escena de los Reyes Magos guiados por una estrella hacia el portal de Belén.
El misterio de la Natividad representado en el pesebre era indispensable en todas las casas. Esta tradición ha pasado de padres a hijos, cómo la labor que realizan los artesanos que, empleando los materiales más sencillos crean una magia que no se pierde a pesar de los años.
San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana, fue el iniciador de los nacimientos entre 1200 y 1226. Según indica la tradición, el santo recorría la campiña cercana a la pequeña población de Rieti en el invierno de 1223. La Navidad de ese año lo sorpendió en la ermita de Greccio y fue allí donde tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los vecinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de gente a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La tradición indica, que de manera milagrosa, en la escena aparecieron ángeles y se personificó el niño Jesús, la Santísima Virgen y San José.
La idea de reproducir el nacimiento se popularizó rápidamente en todo el mundo cristiano; y de los seres vivos, se pasó a la utilización de figuras pues los primeros misioneros en llegar a América fueron franciscanos y por supuesto siguieron la tradición de San Francisco de Asís.Asimismo, la tradición señala que el primer nacimiento se construyó en Nápoles a fines del siglo XV y fue fabricado con figuras de barro. Carlos III ordenó que los "belenes" se extendieran y popularizaran en todo el reino itálico y español; en América, los frailes introdujeron las costumbres navideñas cristianas utilizándolas para la evangelización de los naturales, y entre ellos, los nacimientos toman un papel importante.
Las iglesias contaban con sus "belenes" que utilizaban los religiosos y los vecinos para sus solemnes procesiones de Navidad. No había familia, por humilde que fuera, que no gozara al "poner el Belén", junto al cual cantaban unidos los villancicos.
Las figuras de un "belén" pueden ser de distintos tamaños (incluso a tamaño natural) y componen las distintas escenas que recorre el nacimiento del Niño Jesús, desde la búsqueda de la posada, el nacimiento, la anunciación del Ángel a los pastores, la adoración y las ofrendas al Niño por los lugareños y la escena de los Reyes Magos guiados por una estrella hacia el portal de Belén.
martes, 15 de diciembre de 2015
SI MARÍA HUBIERA DICHO QUE NO!
¿Hemos pensado alguna vez qué habría pasado si María hubiese
dicho que no a la invitación del ángel?
Si en vez de responder con prontitud
¡He aquí la esclava del señor! Hubiese respondido "déjame pensarlo, nunca
he tenido un hijo y además quería consagrarme a Dios. Pero ¿realmente eres un
ángel enviado por Dios?, mira que soy muy joven" y tantas otras objeciones
que tal vez hubiésemos respondido nosotros. Es una pregunta y respuesta utópica
pero que nos ayuda a valorar y a agradecer el sí de María, su aceptación
humilde y llena de fe al plan de Dios sobre su vida y sobre la vida de todos
los que seríamos sus hijos.
Qué afortunados somos los cristianos que contamos con una
madre así. Una madre que nos enseña prácticamente lo que es amar, lo que es
aceptar el plan de Dios sin reticencias. En nuestra vida de cristianos
deberíamos vivir lo mismo que vivió nuestra madre pues, en la medida en que
cumplamos la voluntad de Dios, manifestada de muchas formas, en esa medida
agradaremos a Dios. Una madre y un padre se sienten orgullosos de sus hijos
cuando estos no sólo les dicen que les quieren sino cuando lo manifiestan con sus
obras obedeciéndoles y realizando sus deberes. Nosotros también hagamos
contenta a nuestra madre imitando sus virtudes.
lunes, 14 de diciembre de 2015
LA ANUNCIACIÓN
Nada se sabía de la Madre de Jesús. Vivía en Nazaret. Oculta a los ojos de los hombres, pero no a los ojos de Dios. Más adelante contará Ella misma los hechos que la llevan a la maternidad, y a descubrir su vocación y su misión en la vida y en los planes de Dios. Hasta la anunciación del arcángel Gabriel, María de Nazaret era una mujer israelita perfectamente desconocida. Su vida trasciende la historia por el libre y amoroso cumplimiento de la misión que le fue asignada desde la eternidad y que Ella conoció a través del arcángel.
Infancia de María
Nace en una familia de la tribu de Judá; sus padres se llaman Joaquín y Ana. Diversas tradiciones nos la sitúan muy pequeña en el Templo donde aprende la Sagrada Escritura a un nivel no usual a las mujeres de Israel. Pero lo importante era su trato con Dios desde el principio. En su infancia, o primera adolescencia, es cuando percibe con claridad que Dios le pide vivir virgen por amor a Dios. Su vida de oración es intensa para poder descubrir algo infrecuente: la entrega total prescindiendo de algo tan bueno, y tan bendecido por Dios en todos los libros santos y en la conciencia de los humanos, como el matrimonio y la maternidad. Pero Dios quería de Ella ese modo de vivir que es amar con el corazón indiviso, sin anticipos de cosas buenas, en oblación total. Más adelante, Jesús dirá que no todos entienden estas cosas. Pero Ella entiende porque, aunque no lo sepa, desde su concepción tiene un privilegio especialísimo: no estar afectada por el pecado original y estar, por tanto, llena de la gracia de Dios. Ella es amada de Dios de un modo nuevo, en previsión de los méritos del que será su Hijo. Ella no lo sabe, pero sí sabe que tiene una gran intimidad con Dios, que le ama de un modo pleno, que bebe sus palabras y sintoniza plenamente con el querer divino.
Los planes de Dios
Cuando cumple trece años, sus familiares, siguiendo las costumbres del momento, deciden poner los medios para que se case del mejor modo posible. Para eso miran entre los varones de la tribu, y descubren uno que tiene todas las condiciones: José, vecino también de Nazaret. Era justo, es decir, cumplidor de la ley, honrado, trabajador, piadoso. Un buen hombre a ojos de todos, que puede encajar muy bien con el carácter de María. Los planes de Dios siguen su curso. Ahora podrá ser Madre virginal protegida a los ojos de todos por el Matrimonio con José.
El saludo del ángel
Al poco tiempo acontece uno de los momentos culmen de la historia de los hombres. María está en su casa, probablemente, recogida en oración. Cuando, de repente entró un ángel. Quizá es una aparición con el resplandor de los que están en la vida eterna cerca de Dios, quizá es más sencillo. Poco importa el modo; pues lo sorprendente son sus palabras: "Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué significaría esta salutación"(Lc).
Momento solemne para la historia
Aquel fue un momento solemne para la historia de la humanidad: se iba a cerrar el tiempo del pecado para entrar en el tiempo de la gracia; se pasa del tiempo de la paciencia de Dios al de mayor misericordia. La creación entera está pendiente del sí de una joven israelita. Es un momento de gran alegría en los cielos y en la tierra, llega al mundo un gran amor divino. Dios habita en su alma de un modo pleno, gozoso, amoroso. Ella es la hija de Dios Padre que siempre ha correspondido al querer de Dios. María se sorprende, pero sin perder la serenidad, pues reflexiona sobre el significado de estas palabras. Respeto y sorpresa. “¿Es de Dios lo que oigo?”.
No temas
El ángel, llamado Gabriel, nombre que significa "fuerte ante Dios", espera; y tras un breve silencio, pronuncia las palabras de su embajada: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin"(Lc).
El "no temas" es la introducción que usa la Escritura para las vocaciones de divinas, es como decir: escucha con atención, lo que vas a oír es Palabra de Dios. Y luego la gran sorpresa: por especial gracia de Dios concebirá, dará a luz, pondrá por nombre al futuro rey de Israel, al Hijo de David que tendrá un reino eterno. El momento tan esperado en Israel de la venida de un salvador ha llegado. La virgen profetizada por Isaías es Ella. Comienzan, si María quiere, los tiempos tan esperados de la gran misericordia de Dios.
María escucha, piensa, y pone una objeción no de resistencia, sino de no entender como Dios le puede pedir dos cosas que son incompatibles para el ser humano: la virginidad y la maternidad. ¡Era tan clara la llamada a ser virgen!
La respuesta de María
"María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?". "Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo, será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible"(Lc). El ángel ha respondido a la duda, María ve, ahora, la llamada anterior compatible con la maternidad que se le pide. Dios quiere que su Hijo no sea un hijo de la carne con un padre humano, sino sólo de Mujer. La única Mujer totalmente dócil a su querer.
"He aquí la esclava del Señor"
El tiempo se detiene. María reconoce el querer de Dios para Ella: su colaboración libre en una empresa divina. Percibe que su maternidad va ser de una calidad especial; ser la madre del Rey de Reyes, del Salvador, pero sobre todo ser madre del Hijo del Altísimo, ser madre de Dios; porque la maternidad hace referencia a la persona, y Ella introducirá al Hijo sempiterno en la vida de los hombres. María tuvo que ser plenamente consciente de lo que estaba pasando y de lo que se le pedía: no será un elemento pasivo en la gran tarea de la redención. Y, desde una inteligencia preclara, sin la tiniebla del pecado, ve con claridad meridiana la grandeza de lo que se le pide. Aunque tendrá conocimiento más claro en la profecía de Simeón. Pero ve, sobre todo, el gran derroche de Amor en el mundo. El mundo espera su respuesta. La espera Adán y Eva desde el seol, la esperan los patriarcas, los ángeles, el cielo está en suspenso ante la respuesta de María. Los segundos se hacen eternos. Cuando de pronto surge de su boca el sí con acentos de entrega y fe consciente y amorosa:
"Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia"(Lc).
Y el Verbo se hizo carne en sus entrañas virginales. El Espíritu forma la humanidad de Jesús y la une al Verbo. La Humanidad llega a su punto más alto: Dios se ha unido al hombre en Jesús. No hay cumbre mayor a partir de entonces. Y el gozo embarga el corazón de María llena de Dios, que además de hija de Dios Padre, es, desde entonces, Madre de Dios Hijo.
Infancia de María
Nace en una familia de la tribu de Judá; sus padres se llaman Joaquín y Ana. Diversas tradiciones nos la sitúan muy pequeña en el Templo donde aprende la Sagrada Escritura a un nivel no usual a las mujeres de Israel. Pero lo importante era su trato con Dios desde el principio. En su infancia, o primera adolescencia, es cuando percibe con claridad que Dios le pide vivir virgen por amor a Dios. Su vida de oración es intensa para poder descubrir algo infrecuente: la entrega total prescindiendo de algo tan bueno, y tan bendecido por Dios en todos los libros santos y en la conciencia de los humanos, como el matrimonio y la maternidad. Pero Dios quería de Ella ese modo de vivir que es amar con el corazón indiviso, sin anticipos de cosas buenas, en oblación total. Más adelante, Jesús dirá que no todos entienden estas cosas. Pero Ella entiende porque, aunque no lo sepa, desde su concepción tiene un privilegio especialísimo: no estar afectada por el pecado original y estar, por tanto, llena de la gracia de Dios. Ella es amada de Dios de un modo nuevo, en previsión de los méritos del que será su Hijo. Ella no lo sabe, pero sí sabe que tiene una gran intimidad con Dios, que le ama de un modo pleno, que bebe sus palabras y sintoniza plenamente con el querer divino.
Los planes de Dios
Cuando cumple trece años, sus familiares, siguiendo las costumbres del momento, deciden poner los medios para que se case del mejor modo posible. Para eso miran entre los varones de la tribu, y descubren uno que tiene todas las condiciones: José, vecino también de Nazaret. Era justo, es decir, cumplidor de la ley, honrado, trabajador, piadoso. Un buen hombre a ojos de todos, que puede encajar muy bien con el carácter de María. Los planes de Dios siguen su curso. Ahora podrá ser Madre virginal protegida a los ojos de todos por el Matrimonio con José.
El saludo del ángel
Al poco tiempo acontece uno de los momentos culmen de la historia de los hombres. María está en su casa, probablemente, recogida en oración. Cuando, de repente entró un ángel. Quizá es una aparición con el resplandor de los que están en la vida eterna cerca de Dios, quizá es más sencillo. Poco importa el modo; pues lo sorprendente son sus palabras: "Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué significaría esta salutación"(Lc).
Momento solemne para la historia
Aquel fue un momento solemne para la historia de la humanidad: se iba a cerrar el tiempo del pecado para entrar en el tiempo de la gracia; se pasa del tiempo de la paciencia de Dios al de mayor misericordia. La creación entera está pendiente del sí de una joven israelita. Es un momento de gran alegría en los cielos y en la tierra, llega al mundo un gran amor divino. Dios habita en su alma de un modo pleno, gozoso, amoroso. Ella es la hija de Dios Padre que siempre ha correspondido al querer de Dios. María se sorprende, pero sin perder la serenidad, pues reflexiona sobre el significado de estas palabras. Respeto y sorpresa. “¿Es de Dios lo que oigo?”.
No temas
El ángel, llamado Gabriel, nombre que significa "fuerte ante Dios", espera; y tras un breve silencio, pronuncia las palabras de su embajada: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin"(Lc).
El "no temas" es la introducción que usa la Escritura para las vocaciones de divinas, es como decir: escucha con atención, lo que vas a oír es Palabra de Dios. Y luego la gran sorpresa: por especial gracia de Dios concebirá, dará a luz, pondrá por nombre al futuro rey de Israel, al Hijo de David que tendrá un reino eterno. El momento tan esperado en Israel de la venida de un salvador ha llegado. La virgen profetizada por Isaías es Ella. Comienzan, si María quiere, los tiempos tan esperados de la gran misericordia de Dios.
María escucha, piensa, y pone una objeción no de resistencia, sino de no entender como Dios le puede pedir dos cosas que son incompatibles para el ser humano: la virginidad y la maternidad. ¡Era tan clara la llamada a ser virgen!
La respuesta de María
"María dijo al ángel: ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?". "Respondió el ángel y le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo, será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que era llamada estéril, hoy cuenta ya el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible"(Lc). El ángel ha respondido a la duda, María ve, ahora, la llamada anterior compatible con la maternidad que se le pide. Dios quiere que su Hijo no sea un hijo de la carne con un padre humano, sino sólo de Mujer. La única Mujer totalmente dócil a su querer.
"He aquí la esclava del Señor"
El tiempo se detiene. María reconoce el querer de Dios para Ella: su colaboración libre en una empresa divina. Percibe que su maternidad va ser de una calidad especial; ser la madre del Rey de Reyes, del Salvador, pero sobre todo ser madre del Hijo del Altísimo, ser madre de Dios; porque la maternidad hace referencia a la persona, y Ella introducirá al Hijo sempiterno en la vida de los hombres. María tuvo que ser plenamente consciente de lo que estaba pasando y de lo que se le pedía: no será un elemento pasivo en la gran tarea de la redención. Y, desde una inteligencia preclara, sin la tiniebla del pecado, ve con claridad meridiana la grandeza de lo que se le pide. Aunque tendrá conocimiento más claro en la profecía de Simeón. Pero ve, sobre todo, el gran derroche de Amor en el mundo. El mundo espera su respuesta. La espera Adán y Eva desde el seol, la esperan los patriarcas, los ángeles, el cielo está en suspenso ante la respuesta de María. Los segundos se hacen eternos. Cuando de pronto surge de su boca el sí con acentos de entrega y fe consciente y amorosa:
"Dijo entonces María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró de su presencia"(Lc).
Y el Verbo se hizo carne en sus entrañas virginales. El Espíritu forma la humanidad de Jesús y la une al Verbo. La Humanidad llega a su punto más alto: Dios se ha unido al hombre en Jesús. No hay cumbre mayor a partir de entonces. Y el gozo embarga el corazón de María llena de Dios, que además de hija de Dios Padre, es, desde entonces, Madre de Dios Hijo.
P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net
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lunes, 23 de noviembre de 2015
TESTIMONIOS CATÓLICOS 2
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viernes, 20 de noviembre de 2015
TESTIMONIOS CATÓLICOS 1
martes, 27 de octubre de 2015
ADVOCACIONES MARIANAS
Las Advocaciones son un título, referencia o nombre aludido que se otorga a un lugar, figura, imagen o recuerdo. Literalmente indica el “modo de llamar” o designar.
Por ejemplo, los católicos solemos “apodar” a la Virgen María, Madre de Dios, de distintas maneras, según el lugar dónde se halla instalada la devoción, o según la circunstancia, si es una aparición o se la nombra Patrona, etc.
Esto no quiere decir que haya multitud de vírgenes. La Virgen es una sola.
En la Biblia, solemos encontrar distintas advocaciones para referirse por ejemplo a Jesús y no por ello significa que haya muchos y distintos Jesús. Veamos algunos ejemplos:
El buen pastor
Jn 10,11 »Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas.
Cristo – Hijo de Dios
Mt 16,16 Respondió Simón Pedro: -Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Principio y fin
Apo 2,8 Al ángel de la iglesia de Esmirna escríbele: «Esto dice el primero y el último, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida:
Alfa y Omega
Apo 22,13 Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.
Cordero de Dios
Jn 1,29 Al día siguiente vio a Jesús venir hacia él y dijo: -Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Rey de Reyes – Señor de Señores
Apo 19,16 En el manto y en el muslo lleva escrito un nombre: Rey de reyes y Señor de señores.
Como vemos, la Escritura tiene muchas formar de designar a Jesús. De otorgarle diferentes títulos, pero no por ello debemos entender que hay diferentes Jesús.
Así también sucede con nuestra Madre, a pesar de ser una sola, se le otorgan distintos nombres y títulos de acuerdo al lugar de devoción, aparición o patronazgo.
Dentro de las advocaciones marianas, existen dos tipos: las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos milagrosos de la Virgen, como Anunciación, Asunción, Presentación y las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen.
Entre las advocaciones marianas más conocidas podemos mencionar:
– Virgen de Guadalupe
– Nuestra Señora de Fátima
– Nuestra Señora de Lourdes
– Nuestra Señora del Carmen
– La Virgen de la Medalla Milagrosa
– María Auxiliadora
– Nuestra Señora de Luján
– Virgen del Rosario
– Nuestra Señora de la Divina Providencia
– Inmaculado Corazón de María
– La Inmaculada Concepción
– etc…
Las advocaciones son una piadosa costumbre cristiana, pero es necesario conocer el verdadero sentido de ellas evitando las supersticiones y sobre todo, la confusión de significados.
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martes, 29 de septiembre de 2015
MÚSICA CATÓLICA
“la música es capaz de conectar con los sentidos, con la
razón, con la cabeza y en cuatro minutos que dura una canción hacer una
catequesis profunda”.
“Nuestra Iglesia
tiene que seguir impulsando la música católica porque es una herramienta de
evangelización magnifica que llega directamente al corazón del joven”.
“Sus frases pueden ser catequesis que después hay que
trabajar pastoralmente, hacer itinerarios. Pero puede llevar a Dios también a
quien está lejos de la fe”
Nico Montero
martes, 22 de septiembre de 2015
ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN
1. ¿Qué es?
El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción
mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la
inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es
el pequeño escapulario marrón.
El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según
el Concilio Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los
sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales,
que se obtienen por la intercesión de la Iglesia". (S.C.60).
2.- Origen y propagación
A finales del siglo XII o principio del XIII nacía en el
monte Carmelo, de Palestina, la Orden de los Carmelitas. Pronto se vieron
obligados a emigrar a Occidente. En Europa, tampoco fueron muy bien recibidos
por todos. Por ello el Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicaba
con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen con esta oración:
Flor del Carmelo
viña florida
esplendor del Cielo
Virgen fecunda
¡Oh madre tierna!
intacta de hombre
a los carmelitas
proteja tu nombre
(da privilegios)
Estrella del mar.
En 1251, la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una
multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas,
con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: "Tú y todos los
Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego
eterno"; es decir, quien muera con él, se salvará.
Este relato lo encontramos ya en un santoral de fines del
siglo XIV, que sin duda lo toma de códices más antiguos. En el mismo siglo XIII
Guillermo de Sandwich O.C. menciona en su "Crónica", la aparición de
la Virgen a San Simón Stock prometiéndole la ayuda del Papa.
La promesa del escapulario es de tal trascendencia, que
precisamente por ello suscitó fuerte oposición.
3. Significado del Escapulario
Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy
importante que sepamos apreciar su profundo y rico significado, como
pertenencia a una Orden, a la del Carmen, con obligación de vivir según su rica
espiritualidad y su propio carisma. Quien viste el escapulario debe procurar
tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de copiar sus virtudes,
su vida y obrar como Ella, María, obró, según sus palabras: "He aquí la
esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
El escapulario del Carmen es un MEMORIAL de todas las
virtudes de María. Así lo recordaba a todos: religiosos, terciarios, cofrades.
"Que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la
Santísima Madre", el Papa Pío XII, el 11.2.1950.
Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de
humildad y castidad.
Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de
modestia y candor.
Vean, sobre todo, en esta librea que visten ida y noche,
significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el
auxilio divino.
Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratismo
Corazón de la Virgen Inmaculada, s recientemente recomendada".
Cada escapulario tiene sus privilegios o gracias
particulares, pero todos pueden sustituirse por la medalla-escapulario (cfr.
Decreto de 16-XII-1910). Sería falta de fe en la autoridad suprema del Vicario
de Cristo que confiere a esta medalla tal privilegio, creer que vale menos,
para ganar las promesas, llevar la medalla que los trozos de paño (aunque en
determinados casos, por otras razones externas de mayor visibilidad, etc.,
puede ser preferible el escapulario de paño).
La medalla-escapulario debe tener por una parte la imagen de
Jesús con el Corazón, y por la otra una imagen de la Virgen bajo cualquier
advocación. Lo mismo que los escapularios ha de estar bendecida por un
sacerdote.
4. Valor de la promesa del Escapulario
Es doctrina católica, repetida por el Concilio Vaticano II:
"El conjunto de los fieles, porque tiene la unción del Espíritu Santo
(cfr. 1 Jn. 2, 20-27) no puede equivocarse cuando cree, y esta peculiar
propiedad suya la manifiesta por el sentido sobrenatural de fe de todo el pueblo
cuando, desde los Obispos hasta los últimos fieles, presta su consentimiento
universal en lo referente a la fe y costumbres. Con este sentido de fe... y
bajo la guía del sagrado Magisterio... se adhiere infaliblemente a ella, con
certero juicio la penetra más profundamente y la aplica más plenamente a la
vida" (L.G. 12).
Esta precisa y espléndida formulación conciliar no puede ser
más explícita. Y es que la misma prerrogativa de infalibilidad concedida por
Jesús a su Vicario mediante la asistencia del Espíritu Santo, tiene
precisamente como finalidad que el conjunto del Pueblo de Dios, su Iglesia y
Cuerpo místico, no se equivoque, por ejemplo, con una devoción aceptada por
todos.
En consecuencia: Si la promesa del Escapulario aplicada a
todos los fieles (proceda de la visión de San Simón Stock o de donde sea) no
fuese verdadera, el Espíritu Santo no hubiera permitido que la Iglesia, el
conjunto del Pueblo de Dios, la tuviese por cierta. Para muchos la prueba es
irrefutable, ni para ello es necesaria una definición del Magisterio Supremo.
Aunque sí hubo controversias y fueron dirimidas por la Santa Sede
5.- Privilegio sabatino
El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación
para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.
Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el
cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al
Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el
nombre de Juan XXII, y añadió: "Quiero que anuncies a los Carmelitas y a
sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme
con su estado, y recen el oficio divino, - o los que no sepan leer se abstengan
de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio Yo haré que
cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte sean trasladadas
sus almas al cielo".
En resumen: el privilegio sabatino consiste en que la
Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado
después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su
vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio
parvo. (Este se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por la
abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para
ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, v.gr. el rezo diario del
Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra
prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia
(de manera semejante a como se recuperan los méritos perdidos por el pecado
mortal, lo cual parece casi excesiva generosidad de Dios, pero es doctrina
católica).
La certeza de este privilegio más que histórica, como
decíamos del Escapulario, está fundada en la potestad de la Iglesia que así lo
propone y recomienda. Sería temerario y ofensivo para la Iglesia, cuya Cabeza
es Cristo y su alma vivificante el Espíritu Santo, creer que comete una
equivocación secular y universal en algo que pertenece a la doctrina y vida
cristiana.
En 1950 recordaba Pío XII: "Ciertamente, la piadosa
Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas,
alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el
llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha trasmitido" con estas
palabras:
"Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su
muerte y a cuantos - religiosos, terciarios y cofrades - hallaré en el
Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna".
6.- Protección maternal
Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes
privilegios y por el gran amor y privilegiada asistencia, que ha manifestado a
través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes visten
devotamente su escapulario, es lo que tan prodigiosamente se ha extendido por
doquier esta piadosa devoción de vestir su escapulario.
Sobre todo por su rico simbolismo: ser hijo de María, ver en
él todas las virtudes de María, ser símbolo de nuestra consagración filial a la
Madre Amable. Por Morir en gracia de Dios, quien lo vista piadosamente.
Por que saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera
devotamente con él.
Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a
la muerte y aún más alla". En la vida protejo; en la muerte ayudo, después
de la muerte salvo, con sus credenciales.
Por los innumerables prodigios que ha obrado.
Por las relaciones con sus apariciones mas recientes en
Lourdes y Fátima.
Por las muchas indulgencias que disfrutan quienes visten
este escapulario.
7.- Indulgencias
He aquí las indulgencias plenarias y parciales para los que
visten el escapulario.
A).- Indulgencias plenarias.-
1. El día que se viste el escapulario y el que es inscrito
en la Tercera Orden o Cofradía.
2. En estas fiestas:
a) Virgen del Carmen (16 de Julio o cuando se celebre);
b) San Simón Stock (16 de mayo);
c) San Elías Profeta (20 de Julio);
d) Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre),
e) Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre);
f) San Juan de la Cruz (14 de Diciembre);
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre).
B).- Indulgencias Plenaria el día del Carmen.- El día del
Carmen, 16 de Julio, o en la fecha que exactamente se celebre, tiene concebida
una indulgencia plenaria.
C).- Indulgencia parcial.- Se gana indulgencia parcial por
usar piadosamente el santo escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo,
sino por cualquier otro acto de afecto y devoción. Y sólo al escapulario, sino
también a la medalla-escapulario.
8.- Recomendación pontificia
Desde el siglo XVI -que es cuando se extiende por toda la
cristiandad el uso del escapulario del Carmen- casi todos los Papas lo han
vestido y propagado. El Papa Juan Pablo II, que es terciario carmelita, ha
recordado en diversas ocasiones que viste con devoción, desde niño, el
escapulario del Carmen.
La Iglesia, como reconocimiento y estímulo de las más
importantes verdades y prácticas cristianas, instituye las fiestas litúrgicas
(misa y oficio propio, etc.). Ese es el valor que tiene la fiesta de la Virgen
del Carmen, el 16 de julio, extendida por Benedicto XIII a toda la Iglesia
universal. Además a la Virgen del Carmen la veneran como Patrona de pescadores,
marineros y toda la gente del mar; también la república de Chile bajo su
advocación de Nuestra Señora del Carmen de Maipú.
9.- Bendición e imposición
La Sagrada Penitenciaria Apostólica -de quien depende esta
legislación- ha dicho que se recomienda el uso tradicional del escapulario en
cuanto a tamaño, materia, color, etc., que pueden usarse también otros.
Cualquier sacerdote puede bendecir e imponer el escapulario
del Carmen a los fieles en general.
Para quedar inscrito en la cofradía organizada o Tercera
Orden del Carmen, este sacerdote debe estar facultado por el superior General
de los Carmelitas. Los simples fieles no pueden bendecirlos ni imponerlos.
Esta es la fórmula para bendecirlo e imponerlo: V:
Muéstranos Señor, tu misericordia.-
R: Y danos tu salvación.
V: Escucha, Señor, mi oración.
R: Y llegue a ti mi clamor.
V: El Señor esté con vosotros.
R: Y con tu espíritu.
OREMOS. Señor nuestro Jesucristo, Salvador del género
humano, bendice con tu diestra a est hábito que, por tu amor y el de tu Madre
la Virgen María del Monte Carmelo, va a llevar con devoción tu siervo (o
sierva), a fin de que por la intercesión de tu misma Madre y defendido(a) del
maligno espíritu, persevere en tu gracia hasta la muerte: Que vives y reinas
por los siglos de los siglos.- R: Así sea.
A continuación rocía el escapulario con agua bendita y
después lo impone a la persona o personas (a cada una por separado). Diciendo a
cada una.
Recibe este hábito bendito, suplicando a la Santísima Virgen
que, por sus méritos, lo lleves sin mancha, le defienda contra todas las
adversidades y te conduzca a la vida eterna. R: Así sea.
Y añade: Yo, usando de la potestad que se me ha concedido,
te recibo a la participación de todos los bienes espirituales que, por la
misericordia de Jesucristo, practican los religiosos Carmelitas. En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.- R: Así sea.
Que te bendiga el Creador del cielo y de la tierra, el Dios
todopoderoso, que se ha dignado incorporarle a la Cofradía de la Santísima
Virgen del monte Carmelo, a quien imploramos que en la hora de tu muerte abata
la cabeza de la serpiente infernal y finalmente, consigas las palmas y la
corona de la herencia sempiterna. Por Jesucristo nuestro Señor.- R: Así sea. Y
rocía el nuevo cofrade con agua bendita. Cuando son más de una de las personas
que han de recibir el santo escapulario, se dice en plural. No deje de
exhortarles a que vistan dignamente el escapulario, tratando de imitar las
virtudes de María.
En caso de necesidad, basta para bendecir el escapulario la
señal de la cruz del sacerdote y las palabras. "En el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, Amén".
10. Tipos de escapularios
Escapulario café (Carmelita)
Escapulario verde
Cuando en la familia hay algún familiar o amigo que se
encuentra lejos de la fe y uno desea hacer algo al respecto, María Madre
Santísima nos dio una forma de convertirles cuando ella se le apareció a la
Hermana Justina Bisqueyburu en 1840, llevando "la vestidura de la
conversión - El escapulario verde." Ella dijo:
“Esta insignia santa de mi Inmaculado Corazón ha de ser un
gran medio para la conversión de almas..."
Por un periodo de más de seis años, La Virgen se le apareció
a la Hermana Justina y le respondió muchas preguntas con relación al
escapulario y a su uso. La Virgen María dijo que el Escapulario Verde no
necesita ninguna bendición especial, y no necesita inscripción como el
Escapulario Café. Puede ser bendecido por cualquier Sacerdote. Si la persona
que nosotros queremos que se beneficie de este escapulario no conviene en
llevarlo consigo, este se puede colocar en cualquier sitio de su habitación.
Cada día se debe decir la siguiente oración: "Inmaculado corazón de María,
ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte" Si la persona por
quien se tiene intención en el escapulario no va a decir la oración, entonces
aquel que lo regala debe de decirla en su lugar, todos los días. La Virgen
María dijo:
"Las gracias más grandes se obtienen por el uso del
escapulario, pero estas gracias vienen en proporción directa con el grado de
confianza que el usuario tenga en mí." Santa Brígida tenía tal confianza
en la Virgen María. Por esto la Virgen le reveló:" no hay pecador en el
mundo, que aunque se encuentre en enemistad con Dios, no pueda regresar a Dios
y recuperar su Gracia si él o ella tiene recurso a mí y pide mi
asistencia."
viernes, 11 de septiembre de 2015
EL SANTO ROSARIO
La palabra Rosario significa "Corona de Rosas".
Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave
María le están dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le
hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario
es la rosa de todas las devociones, y por ello la más importante de todas.
El Rosario está compuesto de dos elementos: oración mental y
oración verbal.
En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la
meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria
de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos veinte misterios se han dividido
en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.
La oración verbal consiste en recitar veinte decenas (Rosario
completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre
Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.
La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el
año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo
Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los
herejes y otros pecadores de esos tiempos.
Desde entonces su devoción se
propagó rápidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.
Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los
principales misterios de nuestra religión Católica, que nutre y sostiene la fe,
eleva la mente hasta las verdades divinamente reveladas, nos invita a la
conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las
virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podría
decirse que es la oración más fácil para los sencillos y humildes de corazón,
es la oración más especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por
nosotros ante el trono de Dios.
El Santo Rosario prolonga la vida litúrgica de la Iglesia
pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es
por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad
popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduría
cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.
El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce
con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través
de María Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de
la conquista de América, se generó una gran devoción por la Virgen María; en
Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo
la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en
tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó
aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes,
reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordia y de
piedad para con sus hijos. Sentimiento que va en relación directa con el origen
mismo de la Maternidad Divina: María es Madre de Dios Redentor es también
verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro
con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella
cabeza que es Cristo.
El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación
de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santo Rosario. De
hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este
sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos
de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que
reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa y consciente del Santo
Rosario nos traiga la paz al alma y nos una más estrechamente a María para
vivir auténticamente nuestro cristianismo.
Te invito a rezar el Santo Rosario desde el fondo de tu corazón por las intenciones que necesites y comentar cuales han sido tus experiencias con esta "arma poderosa" de nuestra Fe
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