Buscar este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta Acción. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Acción. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de diciembre de 2015

LOS COLORES LITURGICOS

La diversidad de colores en las vestiduras sagradas pretende expresar con más eficacia, aún exteriormente, tanto el carácter propio de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana en el transcurso del año litúrgico. Así los cristianos oran con sentimientos diversos evocados también por los colores de las vestiduras litúrgicas.

 BLANCO:

Se usa en tiempo pascual, tiempo de navidad, fiestas del Señor, de la Virgen, de los ángeles, y de los santos no mártires. Es el color del gozo pascual, de la luz y de la vida.
Expresa alegría y pureza.

 ROJO:

Se usa el domingo de Ramos, el Viernes Santo, Pentecostés, fiesta de los apóstoles y santos mártires. Significa el don del Espíritu Santo que nos hace capaces de testimoniar la propia fe aún hasta derramar la sangre en el martirio. Es el color de la sangre y del fuego.

 VERDE:

Se usa en el tiempo ordinario (período que va desde el Bautismo del Señor hasta Cuaresma y de Pentecostés a Adviento). Expresa la juventud de la Iglesia, el resurgir de una vida nueva.

Se usa en los oficios y Misas del «ciclo anual».

 MORADO:

Indica la esperanza, el ansia de encontrar a Jesús, el espíritu de penitencia; por eso se usa en adviento, cuaresma y liturgia de difuntos.
Es signo de penitencia y austeridad.

 DORADO o PLATEADO:

Subraya la importancia de las grandes fiestas. En los días más solemnes pueden emplearse ornamentos más nobles, aunque no sean del color del día.

 ROSA:

Subraya el gozo por la cercanía del Salvador el Tercer Domingo de Adviento, e indica una pausa en el rigor penitencial el Cuarto Domingo de Cuaresma. Es símbolo de alegría, pero de una alegría efímera.

 AZUL:

Indica las fiestas marianas, sobre la Inmaculada Concepción.

 NEGRO:

Expresión de duelo.

TODOS ESTOS COLORES DEBEN ESTAR MARCADOS TAMBIÉN EN NUESTRO CORAZÓN:

Debemos vivir con el vestido blanco de la pureza, de la inocencia. Reconquistar la pureza con nuestra vida santa.

Debemos vivir con el vestido rojo del amor apasionado a Cristo, hasta el punto de estar dispuesto a dar nuestra vida por Cristo, como los mártires.

Debemos vivir el color verde de la esperanza teologal, en estos momentos duros de nuestro mundo, tendiendo siempre la mirada hacia la eternidad.

Debemos vivir el vestido morado o violeta, pues la penitencia, la humildad y la modestia deben ser alimento y actitudes de nuestra vida cristiana.

Debemos vivir el vestido rosa, solo de vez en cuando, pues toda alegría humana es efímera y pasajera.

Debemos vivir con el vestido azul mirando continuamente el cielo, aunque tengamos los pies en la tierra.

martes, 24 de noviembre de 2015

LOS 12 APOSTOLES

Jesucristo eligió a doce hombres que le acompañarían en Su ministerio para llevar Su testimonio de Salvación al mundo, los doce apóstoles. Antes de la elección pasó una noche de oración con el Padre, ante tan importante decisión. La palabra apóstol viene del griego "apostolos" - enviados en nombre de - el equivalente a embajador, lo que equivaldría a la palabra usada en el Antiguo Testamento para un profeta, o emisario del Señor o discípulo, en hebreo era "shelihim". Ninguno de ellos era sacerdote, ni escriba o anciano de los fariseos o saduceos. Llama la atención que el Señor no eligiese a ningún Judío vinculado al liderazgo religioso de Israel, aunque Juan era conocido del sumo sacerdote, sería el más feroz seguidor del Maestro y Mesías.

¿Por qué a 12? La respuesta es por las 12 tribus de Israel, las cuales son las bases generacionales de los Judíos solamente, pero el ministerio de Jesucristo era primeramente una vuelta de su pueblo a Dios, para poder también llevar el verdadero mensaje a todas las naciones. Sin este paso previo que bien podríamos considerar como reforma, hubiera sido imposible. En tiempos de Jesús, Israel estaba lejos del Señor y además rechazaron al Mesías, y los Judíos sin el Mesías no pueden dar testimonio a las demás naciones. Su separación del Mesías Yahshua se refleja en la historia de las profecías sobre Israel. El Señor tenía que comenzar una nueva etapa con 12 nuevos patriarcas espirituales, como Abraham, basados en la fe.

Los doce apóstoles cumplirían el propósito del Señor y en efecto llevarían el Evangelio del Reino de Dios a todas las naciones, obra que perdura hasta hoy y que sigue expandiéndose a todos los rincones de la tierra. La Biblia está traducida ya a más de 200 idiomas, y cada año es el "best seller mundial".

Mientras los siglos han pasado y la Iglesia en el mundo se ha ido dividiendo cada vez más en distintas denominaciones, la fe una vez dada por el Señor sigue vigente, Su Evangelio sigue transformado las vidas de los que Le reciben y llenando de esperanza y de fe en la venida de Su Reino, no solamente del eterno, sino del que hay entre hermanos de un mismo sentir en la Iglesia en todo el mundo.
Los 12 apóstoles fueron un ejemplo, con sus virtudes y defectos, del mismo modo que nosotros hoy tenemos los nuestros, pero es en el carácter e historia de ellos que centraré un acercamiento para aprender espiritualmente el significado de unas vidas consagradas al Hijo de Dios y, por ende, al Padre en el Espíritu Santo, que recibieron en Pentecostés; la promesa del Padre, como dijo Jesucristo, unas vidas elegidas por Dios mismo.

LA HISTORIA Y EL CARÁCTER DE LOS 12 APÓSTOLES

Nosotros, como Cristianos que leemos la Biblia durante nuestras vidas, por estar Ésta viva, y por ser El Verbo de Dios, nuestra guía de conducta moral y la base de nuestra relación personal con Dios a través de Jesucristo, en Espíritu, y con nuestro prójimo, podemos ver en el carácter de los 12 apóstoles, mostrado en la Biblia, un ejemplo de vidas y compararlos con nuestras reacciones y comportamientos, como lo hacemos con otros personajes de la Biblia y la historia de la Iglesia. Veremos que estos 12 hombres eran normales y corrientes, como cualquiera de nosotros, pero creyeron al Señor y le siguieron durante sus vidas.

Para ver sus vidas, recordemos un momento los nombres de los 12:

Pedro
Andrés
Juan
Jacobo 
Felipe
Bartolomé
Mateo
Tomás
Santiago
Simón
Judas Tadeo
Judas Iscariote

Estos fueron los primeros líderes de la Iglesia, a quienes sucederían los primeros padres de la Iglesia. Hay más apóstoles de entre los discípulos de Jesús pero en principio veremos a los 12. Además para profundizar más sobre los primeros padres de la Iglesia existen varios trabajos sobre patrística.

De ellos, todos menos uno, vivían en Galilea de los Gentiles, Mateo 4:15, la tierra que había pertenecido a la tribu  de Zabulón, "morada" y a la tierra de Neftalí "mi combate", ...Camino del mar, al otro lado del Jordán..., y solo uno, precisamente de la tierra de Judá, Judas Iscariote, "de kiriot" cerca de Jerusalén fue quien le traicionó; un hecho que no podría ser más significativo. Y esta profecía narrada en Mateo sobre la tierra de Galilea está en Isaías 9:1-2, donde nos dice el Señor que sería la tierra que tendría el gran privilegio de tener al Mesías, pues era ...el pueblo asentado en tinieblas que vio gran luz, y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.  En Galilea estaban las poblaciones de origen de los apóstoles como Capernaum, Corazín o Tiberias. Luego la narración sigue mostrándonos cómo andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos:

Pedro y Andrés, dos hermanos, los dos eran pescadores; a uno de ellos, el Padre le revela que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, y por ello sería llamado "Cefas o Petrus" piedra. Andrés, discípulo de Juan Bautista recibió la fe primero. Ellos son dos formas de ver a Cristo en un pescador de hombres. Pedro estaba casado, sabemos de la sanidad de su suegra, seguramente tendría hijos y llevaba una vida normal y humilde. Andrés recibe la fe pero Pedro recibe además la revelación. La Piedra de la fe es Cristo, como nos enseña el propio Pedro, a quien la iglesia de Roma convirtió en vicario o representante de Cristo en la tierra. El cristiano ha de discernir esto con claridad, pues como el propio Pedro explica en su epístola, no es él la piedra de la fe. La Iglesia se edifica sobre la fe en Cristo.

Pedro anda sobre el mar, y aunque se hunde es valiente, pero el Señor le mostrará que su fe es débil; sí, la fe de aquel que era el ejemplo de una fe revelada se hundía, porque dudó. Tendría que ir con los demás hermanos en la barca. Andrés también iba en la barca. Él estaba siempre pendiente de los discípulos y de las profecías sobre la venida del Señor; es quien le pregunta cuando sucederían, Su venida y la destrucción del templo. Cuando Jesucristo se mostraba en situaciones de mayor profundidad tenía a tres discípulos escogidos: a Pedro, Jacobo y Juan; y Andrés sería el que mantendría al Señor al corriente de la congregación de los Apóstoles, como refleja Juan 12:22. Andrés era discípulo de Juan Bautista, representa la experiencia espiritual, el conocimiento de las profecías, la ley y la religión, aunque deja todo y sigue al Mesías, no lo hace del modo que lo hace Juan.

Las tres veces que Pedro niega a Jesús, Marcos 14:26, serían confrontadas por las tres veces que Jesús le preguntaría: ...¿me amas más que éstos?... Juan 21. Su negación tres veces, vista en nosotros, nos advierte de situaciones de persecución, incluso de muerte en las que debemos ser valientes y orar por ello, similares a la que se enfrentó Pedro cuando fue reconocido como uno de los discípulos en el arresto del Señor. También se refleja su constante necesidad de confrontar tres veces las cosas cuando es invitado por el Señor a comer animales inmundos que él había santificado, en la visión del lienzo, en referencia a Cornelio el centurión. Hechos 10:16. El Señor usa de paciencia con Pedro, como un buen padre con un hijo a quien le cuesta cumplir las cosas, y difícil de convencer, pero que una vez que lo ve claro, las cumple y el resultado es firme y determinante. El Padre le dio la revelación de que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, y estas circunstancias y características suyas no lo impidieron. Nosotros, del mismo modo somos bendecidos por Dios, aun con nuestras limitaciones y defectos, y hacemos y haremos cosas grandes de Dios, por nuestro corazón volcado hacia Dios, hacia la Iglesia, hacia el prójimo y por nuestra fe. Para profundizar más puede leer Apacienta mis ovejas.

Juan y Jacobo o Santiago, otros dos hermanos, hijos de Zebedeo; otros dos pescadores de hombres. Llamados por Jesucristo los Boanerges, -hijos del trueno- seguramente por su carácter. Curiosamente el carácter de estos dos hermanos en su fuerza se convierte en el amor y en la piedad, las cuales han de ser en nosotros dos truenos. Otras dos experiencias de una misma procedencia, en nosotros mismos. Juan es el discípulo amado, el que recibe la cercanía de la mayor revelación del corazón de Cristo. Él estaba con Jesús cuando fue arrestado, no se apartó de Él, fue el único que se mantuvo a su lado, aquí y en la Cruz, y era conocido del sumo sacerdote, lo vemos en la narración del interrogatorio en el patio de Anás, Juan 18:15. Además era el más joven, el más niño, y por ello el que más recibe del Reino de Dios. ¡Hagámonos como niños!. La madre quería que estuviesen en eminencia Mateo 20:20-21, y era parienta de María la madre de Jesús. No debemos ponernos en primer lugar. Juan estaría junto al Señor ante la Cruz, y cuidaría de María, y a ella le dejaría su hijo Jesús a Juan en su lugar, para consolarla. Juan, el discípulo amado tenía un corazón más dispuesto al Señor, y es por ello que recibe las más increíbles y profundas revelaciones y enseñanzas del Señor. Ningún otro autor inspirado por el Espíritu Santo recibió tanto en dos campos tan distantes como el espiritual y el profético. Su evangelio, el más profundo y directo al corazón, y Apocalipsis, la mayor revelación profética, digna de un hijo del trueno. Esta  sea nuestra actitud ante Dios. Seamos pues hijos del trueno y de la alabanza, una alegoría del bautismo en Espíritu Santo y fuego, Mateo 3:11. Su hermano Santiago o Jacobo, es uno de los tres privilegiados que estaban en los acontecimientos más relevantes del Señor. Sufriría el martirio a espada por orden del rey Herodes. Hechos 12:2, fue así el primero de los apóstoles en sufrir el martirio. Su carácter piadoso a la vez que impetuoso como su hermano Juan les haría discípulos transformados por el Espíritu.

Felipe le pide a Jesús: ...muéstranos al Padre y nos basta, Juan 14:8... Aunque parezca contradictorio y una muestra de impaciencia, Felipe en el desconocimiento, falta de visión o revelación en el momento que le pregunta a Jesús sobre el Padre, nos muestra su paciencia en la profundización de la enseñanza de Jesús. Él espera a ser enseñado, es paciente para con el Señor. Esta ha de ser una de nuestras cualidades del carácter, la paciencia, aunque no comprendamos muchas cosas, debemos esperar en el Señor a ser enseñados por Él, el verdadero Maestro, a través del Espíritu Santo.

Bartolomé es vinculado por muchas fuentes con Natanael de quien el Señor dijo: ...he aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño... Si bien la capital espiritual de Israel es Jerusalem, sabemos que salem es paz. Salem es el nombre antiguo y lugar del encuentro entre Abraham y Melquisedec "Cristo" Génesis 14:8. Un verdadero israelita es portador de paz, carácter que nos muestra este apóstol.

Mateo o Leví, el publicano o recaudador de impuestos de Roma, autor del evangelio que lleva su nombre. Leví deja su oficio en el acto y sigue al Maestro y le invita a su casa a comer. Desde luego no se puede pedir mayor determinación a un hombre, cambio y rapidez. La buena voluntad de Mateo procede de la virtud, cualidad ésta que en nuestro carácter hará que nos determinemos con firmeza en el Camino del Señor y en nuestra función en Su Iglesia.

Tomás, o Dídimo, mellizo, famoso por su incredulidad; las dudas del cristiano, la falta de fe en muchos momentos de la vida. Pero sería su bondad la que haría que su entrega a Jesús fuera definitiva. Estaba dispuesto a morir con Jesús cuando el Señor quería regresar a Judea, Juan 11:7. La bondad supera a la incredulidad, pues la fe es un don de Dios, pero la bondad procede del corazón, y el corazón bueno gana la bendición de Dios. Dios da fe a los de buen corazón, pues Él pesa los corazones. Lo malo es aquel que es incrédulo y de corazón malo, aquellos que maquinan el mal en su corazón, esos son desechados por Dios. Su confesión al ver a Jesús resucitado y poner su mano en su yaga y en sus manos, es famosa: ...Señor mío y Dios mío... Juan 20:28.

Jacobo o Santiago hijo de Alfeo llamado el menor, para diferenciarlo del hermano de Juan. Alfeo en griego y una traducción del arameo Cleofás, Lucas 24:18, también posible padre de Mateo, Leví, Mateo 2:14, aunque no se les menciona como hermanos a Mateo y Jacobo en los Evangelios expresamente. Cleofás era esposo de María, madre de Jacobo, además de José y Salomé, Marcos 15:40. No sabemos con certeza sobre la obra de Santiago, pero la fuentes indican que sería el que menciona Pablo como hermano del Señor, Gálatas 1:19, sea hermano o primo, es desde luego una familia en la que sin duda abunda la mansedumbre. La tradición le hace el Santiago que escribiría la carta que lleva su nombre y el primer anciano, obispo o patriarca de Jerusalén, aunque otros dicen que no sería posible por oponerse a Jesús al principio y porque no creyó en Él hasta Su resurrección. Santiago fue quien concluyó con las normas morales para la gentilidad en el primer concilio de Jerusalén, Hechos 15: 19. En dos ocasiones nos habla en su carta de la mansedumbre, 1:21 y 3:13, y usa el método de enseñanza de las bienaventuranzas de Jesús en 1:12 sobre. Sean pues ...Bienaventurados los mansos... Mansos como un cordero.

Simón el cananista o el zelote. Los zelotes son un partido patriota que hoy podría identificarse con algún partido político en defensa de la tierra prometida de Canaan por Dios al pueblo de Israel. Siendo seguramente también de Caná, no es de extrañar que pudiera ser de familia o influencia de los defensores Judíos en contra de la ocupación romana, un movimiento prácticamente extinguido en tiempo de Jesús. Su conversión sería para él una prueba de su cambio profundo de pensamiento por el Espíritu. El dominio propio o templanza.

Judas Lebeo o Tadeo. Leb es la raíz hebrea de corazón, seguramente por su buen corazón y Tadeo es una derivación de todah, alabanza. Sin duda es el gozo el carácter que vemos en este Judas.

Judas Iscariote, de Judá, el traidor asociado a los miembros del sanedrín, y los sacerdotes de la Ley. Judas Iscariote es la religión, la tradición, la tribu de Judá la cual traiciona a su propio Mesías. El tesorero, que amaba el dinero y robaba de la bolsa del Señor hasta tal punto llego su codicia que fue cegado por el diablo, se enojó cuando María ungió al Señor con el perfume de gran precio, hasta llegar a entregar al Señor por dinero. ...raíz de todos los males es el amor al dinero... el cual codiciando algunos se apartaron de la fe. 1Timoteo 6:10. Judas es de Judea, de tierra de Judá, los demás son de Galilea. Jesús es de la tribu de Judá. Al salir Judas del aposento alto quedan los verdaderos discípulos apóstoles. No tomaré de él ninguna cualidad de carácter como es lógico, pues vivió en la avaricia, el robo y la traición. Su soberbia le impidió pedir la misericordia divina.

Pablo no está en los 12 apóstoles del principio que vivieron con Jesús Su ministerio, pero es el apóstol que llamó directamente el Señor tras Su ascensión. Sería un pilar clave en el proyecto del Señor para llevar el Evangelio al mundo entero, y por lo tanto, y aunque Judas es sustituido por Matías, sería Pablo el que tendría una relevancia fundamental en las 12 columnas de la fe y el carácter que el Señor imprimió en sus espíritus. Pablo sufre una radical transformación de activo enemigo y perseguidor de la Iglesia, por su celo de Dios y de la Ley, al más feroz predicador de Cristo con riesgo de su vida en muchas ocasiones, dispuesto a convertir al mundo, como así lo hizo en su tiempo y cuyo legado hoy permanece tras 2000 años, como el de todo el Nuevo Testamento del Señor Jesucristo. El Señor sabía muy bien a quien escogía, como lo sabe hoy. Tomaremos pues a Pablo como el apóstol número 12 para la lista de caracteres apostólicos que el cristiano puede aprender para formar el suyo.

Pablo será el apóstol del conocimiento del Señor, como queda patente en sus enseñanzas. Educado en la más estricta cátedra de la Torá, en la escuela de Gamaliel, prestigioso maestro y doctor de la Ley de Dios, de fe fariseo, la que cree en la resurrección dentro del judaísmo. Todo este conocimiento, sería a priori dejado de lado para predicar a los gentiles que no saben nada de la Torá, viviendo Pablo entre culturas helenísticas y otras diversas con deidades y costumbres paganas. Pareciera que el Señor no hacía uso de su conocimiento, pero sería en su enseñanza a los Judíos que crearía un vínculo entre Judíos y Gentiles, al ser el que el Señor preparó para enseñar en la misma línea del propio Jesucristo, que el Evangelio no es solo para Judíos, sino para todas las naciones de la tierra. Que la Palabra de Dios tiene un significado espiritual transformador y que aquel que viene a la Biblia con los ojos del Espíritu encuentra la Vida espiritual. Sería el reformador de entre los apóstoles, como el propio Señor lo fue a Su propio pueblo.

INFLUENCIA DE LOS 12 APÓSTOLES EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA

El legado de la fe de los apóstoles  se resume en el famoso Credo de los Apóstoles, base de declaración de fe de toda la cristiandad que podría transmitirse de la siguiente forma:
Creemos en YHWH, Yahweh, Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creemos en Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, Nuestro Señor, quien fue concebido por el poder del Espíritu Santo, nació de María virgen. Sufrió bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó. Ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre, Todopoderoso. Regresará para juzgar a vivos y muertos. Creemos en el Espíritu Santo, la santa iglesia universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección del cuerpo, y la vida eterna. Amén.

CONCLUSIÓN

Los doce hombres que hemos visto eran hombres normales y corrientes, como cualquiera de nosotros, no superhéroes, pero bendecidos y escogidos, lo cual nos muestra lo que Dios puede hacer a través de la entrega a Él, pues es Él quien nos hace especiales, no nosotros por nuestras fuerzas o recursos propios, sino por Su Espíritu en nosotros.

En una segunda parte sobre los Apóstoles trataré la sucesión apostólica, tomando como base histórica de los comienzos del Cristianismo, la Biblia. Además abordaré la historia de la patrística y la controversia sobre los apóstoles hoy, no solo en el seno de las iglesias que se adjudican la sucesión, sino en las de nuevo corte neo pentecostal.

Mientras tanto y como el Espíritu Santo escoge a aquellos que están dispuestos a servirle, sin necesidad de autorización humana, jerárquica o de concilios, como demuestra la propia Biblia en Hechos de los Apóstoles, en la narración del comienzo de la iglesia en Antioquia por mano de apóstoles anónimos para nosotros, aunque no para Dios; Hechos 11:19 al 30, seamos embajadores de Cristo allí donde vayamos, en el día a día, con la gente a la que hablamos en la vida diaria, pues este es el verdadero apostolado, vivo. Si el Señor Jesucristo ha comprado con su Sangre una nación de reyes y sacerdotes, ¿cómo no irán éstos en Su nombre?, me refiero a todo Cristiano que en verdad lo sea.

Además del apostolado del cristiano, tengamos en mente la despedida de Santiago: ...Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados...

¿Eres embajador de Jesucristo? es tu responsabilidad como rey y sacerdote, en el nombre de Jesucristo. Amén.

viernes, 13 de noviembre de 2015

LAS TENTACIONES

Tenemos una palabra en el lenguaje cristiano que casi nos da miedo el pronunciarla. Es la palabra tentación. Decir tentación es lo mismo que decir prueba, y a nadie le gusta que le prueben, lo mismo en un examen de la universidad que la sangre en el laboratorio.
Pero, al hablar de tentación, hay que partir de la misma Palabra de Dios, la cual nos dice que Él no tienta a nadie, porque no puede pretender ningún mal. Lo que ocurre es que Dios, sabio y bueno, ordena todos los acontecimientos de tal manera que se convierten en demostración de nuestra fidelidad y de nuestro amor al Señor.

Es un hecho constante en la Iglesia que todos los santos han experimentado grandes pruebas.

El cristiano lo sabe bien, y por eso está siempre alerta.

Un día se le desmorona la salud.

Otro, el negocio se le va a pique.

De la noche a la mañana, ve su fama, siempre intachable, arrastrada por los suelos.
Gozaba feliz del amor y la amistad, y se ve de pronto en el abandono sin saber por qué.

La vida le sonreía siempre y en todas partes, y ahora la vida se divierte enseñándole los colmillos y sus garras de fiera.

Y todo esto, a pesar de que tiene en su conciencia una limpieza inmaculada...

Claro está que estas cosas las puede padecer cualquiera, y no precisamente el cristiano. Pero, mientras que el hombre sin fe se rebela, el cristiano sabe que con ello demuestra a Dios su fidelidad, y sabe también que se hace más y más agradable a su Señor.

Es una equivocación, cuando llegan estas circunstancias, echar la culpa a Dios. Por lo visto, es una cuestión muy vieja eso de decir que Dios es el responsable de todos los males que nos vienen encima. El apóstol Santiago tuvo que salir en defensa de Dios, cuando escribió al principio de su carta:

- ¡Dios no tienta a nadie!

Son las circunstancias de la vida las que nos ponen a prueba. Y son las pasiones que llevamos dentro desatadas y mal sujetas desde la caída de Adán y Eva en el paraíso.
Por no traer casos viejos de la Historia, miremos uno del que todos conservamos un recuerdo muy vivo: el del Papa Juan PabloII.

Aquel 13 de Mayo de 1981, el Papa era atravesado por una bala asesina y se debatía entre la vida y la muerte, ante la angustia de todo el mundo. ¿Era Dios quien había afinado la puntería? ¿Se había puesto Dios en el gatillo de la pistola? ¿Quería Dios la muerte violenta del Papa?...

Resulta casi ridículo proponerse estas cuestiones. No; Dios no quería nada de eso.
Sin embargo, ¿qué significó toda esa aventura criminal?... Fue una tentación, una prueba que demostró ser Karol Woityla un cristiano y un Papa excepcional.

El perdón generoso que otorga al asesino, al cual visita en la cárcel.

La paciencia y humildad que demuestra en toda la enfermedad.

La valentía que no le rinde jamás, a pesar de quedar maltrecho su organismo para siempre.
El espíritu apostólico en tanto y tanto viaje, con sacrificios evaluados sólo por Dios.

El abrazarse con una cruz tan pesada, y, clavado en ella, no dejar de cumplir ni uno solo de sus sagrados deberes...

No; Dios no quería aquel intento de asesinato. Pero probó, demostró y dejó al descubierto el valor inmenso, la fe inconmovible y el amor ardiente a Jesucristo, de un hombre realmente extraordinario.

Al llegar una de esas ocasiones difíciles, ¿el cristiano se rinde y abandona a su Dios, como una per-sona sin fe? Entonces la tentación, la prueba, le ha hecho sucumbir, y ha demostrado no estar tan firme en Dios como él se pensaba.

Muchas veces, sin embargo, con la prueba demuestra la autenticidad de su fe, y es cuando sabe decir más que nunca con el salmo veintisiete:

- El Señor es mi luz, mi salvación, mi defensa, nada ni nadie me hará temblar.

La prueba ha confirmado que está verdaderamente apegado a Dios de manera irrompible.

La tentación o la prueba es la gran maestra de la vida. ¿Qué sabe el que nunca ha padecido una contradicción?

Navegante que nunca ha sorteado una tempestad, ¿qué entiende del mar?...

Atleta sin rival en las olimpíadas, ¿de qué medalla puede gloriarse?...

Soldado que no ha estado en la guerra, ¿qué condecoración merece?...

Las páginas de la Biblia están llenas de recomendaciones para ponernos alerta y estar siempre preparados, pues, si queremos servir a Dios, un día u otro seremos tentados. Y Jesucristo nos previene y amonesta:

- ¡A orar, a rezar para no sucumbir en la tentación!

Y nos hace repetir en su plegaria:

- ¡No nos dejes caer en la tentación!

¡La tentación!... ¡Qué malos ratos que hace pasar! Pero, ¡qué valientes que sabe formar!



Una historia sobre las tentaciones que el diablo nos ofrece

Hace un tiempo atrás Satanás realizó una venta de garaje. Allí estaban, parados en pequeños grupos, todas sus brillantes baratijas. Tenía herramientas que ayudaban a romper, a malograr. También había lentes de aumento para aumentar la propia importancia, y que si mirabas por el otro lado, podías usarlos para disminuir a los demás o incluso a uno mismo. 

Contra la pared estaba la usual variedad de implementos de jardinería con la garantía de hacer crecer la soberbia: el rastrillo del desprecio, la lampa de los celos para cavar un abismo entre uno y el prójimo, las herramientas del chisme y la calumnia, de egoísmo y apatía. Todos estos utensilios eran agradables a la vista y venían llenos de promesas y garantías de prosperidad. Lo precios, claro está, no eran muy baratos; ¡pero no había que preocuparse!, tenía grandes facilidades de pago para todos los clientes. "¡Llévelo a casa, úselo, no se preocupe que lo pagará más tarde!" era la frase favorita del Diablo. 

El visitante notó dos herramientas desconocidas y muy desgastadas de pie en una esquina. Y sin ser ni cercanamente tan atractiva como los otros objetos, le pareció raro que estas dos herramientas tuvieran un precio más alto que las demás. 

Cuando preguntó por qué era esto, Satanás sólo sonrió y dijo: "Bueno, eso es porque yo las uso muchísimo. Si no tuvieran tan mala apariencia la gente las vería como son realmente." El Diablo señaló las herramientas diciendo: "Mira, esa es la propia inseguridad y la otra es la desesperanza, y estas serán las únicas que funcionarán."

jueves, 5 de noviembre de 2015

ECUMENISMO

Por Ecumenismo se entiende el movimiento surgido, por la gracia del Espíritu Santo, para restablecer la unidad de todos los cristianos. Participan en él los que invocan al Dios Uno y Trino y confiesan que Jesús es el Señor y Salvador. Casi todos, aunque de distinta manera, aspiran a una Iglesia de Dios única y visible. El Movimiento Ecuménico comenzó oficialmente con el Congreso Misionero de Edimburgo (Escocia) en 1910. Surgió en un ambiente protestante y en un contexto misionero, por la necesidad de presentar un frente unido en los países paganos.

La Iglesia Católica considera la separación de los ortodoxos y los protestantes como una herida profunda infligida a la Iglesia de Cristo. Por lo que al mismo tiempo que las iglesias protestantes, inicia un movimiento a favor de la unidad de los cristianos.

Ecumenismo protestante

Las tres grandes figuras que pusieron las bases del ecumenismo protestante fueron:

Carlos Brent. Episcopaliano canadiense. En 1927 reunió en Lausana, Suiza, una conferencia que dio origen al movimiento Fe y Constitución. Su objetivo era unificar la doctrina.

Natan Sôderblom. Obispo luterano de Upsala, Suecia. Trató de enfocar la unidad de los cristianos bajo el aspecto práctico y no doctrinal. Buscaba la colaboración de las actividades prácticas como camino para llegar a la unidad. En el Congreso de Estocolmo de 1925 fundó el Movimiento Vida y Acción.

Juan Mott. Metodista, enamorado del ecumenismo. Su lema fue: "Mediante la acción unida de todos, demos muestra de que el ecumenismo es una realidad, dejando a la Providencia manifestarnos el camino a seguir". En 1946 recibió el Premio Nobel de la Paz y fue presidente vitalicio del Consejo Ecuménico.

Ecumenismo católico

Preocupada por la división de los cristianos, la Iglesia Católica continúa el movimiento ecuménico, a través de distintas acciones:

En 1925 se organizaron encuentros llamados "Diálogos de Malinas", entre el cardenal Mercier, arzobispo de Malinas y primado de Bélgica, y los anglicanos.
En 1930, el padre José Metzger fundó la asociación "Una Sancta", con el objetivo de fomentar el ecumenismo.

El Padre Watson, un protestante convertido al catolicismo, fundó el "Octavario por la Unión de los Cristianos". Consiste en dedicar cada año ocho días de oraciones y estudio a favor de la unión de los cristianos, del 18 al 25 de enero. Este octavario actualmente ha adquirido dimensiones mundiales.

En 1960, el Papa Juan XXIII, funda el "Secretariado para la Unión de los Cristianos". Fue puesto bajo la presidencia del Cardenal Agustín Bea, es el organismo católico por excelencia para promover la unión de los cristianos.

El "Decreto Conciliar sobre el Ecumenismo" (Unitatis Redintegratio), presenta las bases doctrinales y las líneas de acción práctica del ecumenismo católico. Fue promulgado por el papa Paulo VI el 21 de noviembre de 1964, durante la celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II.

La Asociación "Ut Unum Sint", palabras tomadas de Jn 17, 21, que significan "Que sean una sola cosa", fue fundada por la Congregación del Concilio y tiene como finalidad promover la unidad de todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo.

Encuentros ecuménicos de los jerarcas de distintas confesiones

La asistencia de observadores de las Iglesias anglicana, luterana, reformada, metodista, cuáquera y otras, al Concilio Vaticano II.

En 1960, la visita del doctor Fisher, arzobispo anglicano de Canterbury.

En 1962, en encuentro del papa Paulo VI con el patriarca ortodoxo Atenágoras.

En 1965 Roma y Constantinopla levantaron mutuamente las excomuniones lanzadas en 1054.

En 1966 Paulo VI dialogó con el doctor Ramsey, sucesor de Fisher.

La costumbre de Juan Pablo II de orar en común, en todos sus viajes, con los representantes de los hermanos separados.

El encuentro en Ghana, de Juan Pablo II con el arzobispo anglicano de Canterbury, doctor Robert Runcie.

La visita de Elías II, patriarca ortodoxo de Georgia, al Vaticano.

La reunión en Patmos, Grecia, en1980, de representantes católicos y ortodoxos.

Encuentros ecuménicos de oración

En Taizé, Francia, el hermano protestante Rogier Schutz dirige una comunidad de oración interdenominacional, que organiza encuentros internacionales de reflexión y oración, con la participación de protestantes, ortodoxos y católicos. Su luz está inundando la cristiandad entera y representa un buen auspicio para la unidad de los cristianos.



Porque la unidad de los cristianos es el gran sueño de Cristo, el deseo de esa unión debe penetrar la fe de la Iglesia; debe reflejarse en la actitud concreta de fe de todo cristiano-católico e influir en su actuar. A pesar de todo, es más lo que nos une que lo que nos divide.

jueves, 22 de octubre de 2015

APOSTOLADO

QUE ES EL APOSTOLADO?

Hacer apostolado significa compartir, significa guiar, significa iluminar a todos los que te rodean para que todos lleguen a su fin, que es Dios

A todos nos ha sucedido alguna vez que, al asistir a un espectáculo muy bueno o ir de viaje a un lugar hermoso —o al conocer y platicar con alguien famoso—, inmediatamente surgen en nosotros deseos de platicárselo a los amigos, de compartir esa experiencia con aquellos que queremos.

Cuando estás emocionado con algo, quieres hablar de ello todo el día y con todas las personas que te encuentres. En eso consiste el apostolado: hablar de ese tesoro que has encontrado, de ese camino a la verdadera felicidad que has descubierto.

El apostolado es una señal de amistad. Sería muy egoísta guardarte el secreto para ti solo dejando que tus amigos se vayan por rutas incorrectas. Hacer apostolado significa compartir, significa guiar, significa iluminar a todos los que te rodean para que todos lleguen a su fin, que es Dios.

Sin embargo, tal vez en este momento te hagas una pregunta: 

¿de qué manera puedo asumir mi llamado al apostolado?

Hay diversos tipos de apostolado

• El apostolado del testimonio: consiste en actuar siempre bien, en privado y en público; en convencer a los demás del camino a seguir, caminando tú primero. Que al verte feliz y realizado los demás deseen seguirte e imitarte.

• El apostolado de la palabra: consiste en hablar de lo que has descubierto. Puedes realizarlo escribiendo libros, dando conferencias o en pláticas informales, durante un rato de convivencia o en la comida, en donde compartas con los demás tus experiencias y tus conocimientos sobre el camino a la felicidad.

• El apostolado de la acción: consiste en organizar, dirigir o colaborar en alguna obra o acción específica de ayuda a los demás. Esto se puede realizar a través de la acción social, las misiones o cualquier otra acción que dé a conocer a Dios a los demás.

• El apostolado de la oración y el sacrificio: consiste en orar, rezar y sacrificarse por los demás. Muchas veces te encontrarás con personas a las que es imposible convencer mediante las palabras o el testimonio. Con ellas, necesitas más que nunca el poder de Dios, recurrir a Él y pedirle su ayuda.

En cierta ocasión los discípulos de Jesús llegaron con Él muy desanimados por no poder sacar un demonio, y Cristo les contestó: "Ese tipo de demonios sólo pueden expulsarse con la oración y el sacrificio".

(Mt. 17, 21)