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martes, 8 de diciembre de 2015

COMO SER SANTOS?

Todo ser humano está llamado a la santidad, que “es plenitud de la vida cristiana y perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad.

Por: Mons. Rafaello Martinelli | Fuente: Catholic.net 

¿Qué significa ser santos? 

Significa estar unidos, en Cristo, a Dios, perfecto y santo. 
“Sean por tanto perfectos como es perfecto su Padre celestial” (Mt 5, 48), nos ordena Jesucristo, Hijo de Dios. “Sí, lo que Dios quiere es su santificación.” (1 Ts 4, 3). 

¿Por qué Dios quiere nuestra santidad? 

Porque Dios nos ha creado “a su imagen y semejanza” (Gn 1, 26), y de ahí que Él mismo nos diga: “Sed santos, porque yo soy santo” (Lv11, 44). 

La santidad de Dios es el principio, la fuente de toda santidad. 

Y, aún más, en el Bautismo, Él nos hace partícipes de su naturaleza divina, adoptándonos como hijos suyos. Y por tanto quiere que sus hijos sean santos como Él es santo. 


¿Estamos todos llamados a la santidad? 

Todo ser humano está llamado a la santidad, que “es plenitud de la vida cristiana y perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad. El camino de santificación del cristiano, que pasa por la cruz, tendrá su cumplimiento en la resurrección final de los justos, cuando Dios sea todo en todos” (Compendio, n. 428). 



¿Cómo es posible llegar a ser santos? 

- El cristiano ya es santo, en virtud del Bautismo: la santidad está inseparablemente ligada a la dignidad bautismal de cada cristiano. En el agua del Bautismo de hecho hemos sido “lavados [...], santificados [...], justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (1 Cor 6, 11); hemos sido hechos verdaderamente hijos de Dios y copartícipes de la naturaleza divina, y por eso realmente santos. 

- Y porque somos santos sacramentalmente (ontológicamente - en el plano de nuestro ser cristianos), es necesario que lleguemos a ser santos también moralmente, es decir en nuestro pensar, hablar y actuar de cada día, en cada momento de nuestra vida. Nos invita el Apóstol Pablo a vivir “como conviene a los santos” (Ef 5, 3), a revestirnos “como conviene a los elegidos de Dios, santos y predilectos, de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de dulzura y de paciencia” (Col 3, 12). 

Debemos con la ayuda de Dios, mantener, manifestar y perfeccionar con nuestra vida la santidad que hemos recibido en el Bautismo: Llega a ser lo que eres, he aquí el compromiso de cada uno. 

- Este compromiso se puede realizar, imitando a Jesucristo: camino, verdad y vida; modelo, autor y perfeccionador de toda santidad. Él es el camino de la santidad. Estamos por tanto llamados a seguir su ejemplo y a ser conformes a Su imagen, en todo obedientes, como Él, a la voluntad del Padre; a tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual “se despojó de su rango, tomando la condición de siervo (…) haciéndose obediente hasta la muerte” (Fil 2, 7-8), y por nosotros “de rico que era se hizo pobre” (2 Cor 8, 9). 

- La imitación de Cristo, y por lo tanto el llegar a ser santos, se hace posible por la presencia en nosotros del Espíritu Santo, quien es el alma de la multiforme santidad de la Iglesia y de cada cristiano. Es de hecho el Espíritu Santo quien nos mueve interiormente a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas las fuerzas (cfr. Mc 12, 30), y a amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado (cfr. Jn 13, 34). 

 ¿Cuáles son los medios para nuestra santificación? 

El primer medio y el más necesario es el Amor, que Dios ha infundido en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que nos ha sido dado (cfr. Rm 5, 5) y con el cual amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimos por amor de Él. Pero para que el amor, “como una buena semilla y fructifique, debe cada uno de los fieles oír de buena gana la Palabra de Dios y cumplir con las obras de su voluntad, con la ayuda de su gracia, participar frecuentemente en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, y en otras funciones sagradas, y aplicarse de una manera constante a la oración, a la abnegación de sí mismo, a un fraterno y solícito servicio de los demás y al ejercicio de todas las virtudes. Porque la caridad, como vínculo de la perfección y plenitud de la ley (cf. Col 3,14), gobierna todos los medios de santificación, los informa y los conduce a su fin” (Lumen Gentium, 42). 
Cada fiel es ayudado en su camino de santidad por la gracia sacramental, donada por Cristo y propia de cada Sacramento. 

¿Existen diversas maneras y formas de santidad? 

Ciertamente. Cada uno puede y debe llegar a ser santo según los propios dones y oficios, en las condiciones, en los deberes o circunstancias que son los de su propia vida. 
Las vías de la santidad son por tanto múltiples, y adaptadas a la vocación de cada uno. Muchos cristianos, y entre ellos muchos laicos, se han santificado en las condiciones más ordinarias de la vida. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sabes cuantos católicos somos en el mundo?

Sabes cuántos católicos somos en el mundo? 

El Vaticano ha publicado el Anuario Pontificio de 2015, en el que da cuenta de las últimas estadísticas de la Iglesia, el número de católicos en el mundo, los bautizados en cada país, así como con cuántos seminaristas, sacerdotes y religiosos cuenta la Iglesia.
Los datos disponibles fueron recogidos a finales de 2013.

Actualmente hay 1254 millones de católicos en todo el mundo, 12% por ciento más que en 2005,  y representan el 17.7 por ciento de la población global.

Desde 2005 y hasta 2013, la población mundial creció de 6.463 a 7.094 millones.
El porcentaje de católicos creció en este mismo periodo del 17,3 al 17,7 por ciento.
Por continentes, Europa sigue experimentando un descenso en el número de su población. Sin embargo, los bautizados suman 287 millones, es decir que aumentaron en 6,5 millones con respecto a 2005. En África los católicos aumentaron en 34 por ciento, pasando de 153 millones en 2005 a 206 millones en 2013.
En América los bautizados aumentaron en 10,5 por ciento y en Asia el crecimiento fue de 17,4 por ciento. Los católicos representan el 63 por ciento de la población americana; mientras que en Asia pasaron de ser el 2,9 en 2005 a ser el 3,2 población en 2013.
Distribución de los católicos en el mundo:
América 49%
Europa 22,9%
Asia 10,9%
África 16,4%
Oceanía 0,8%

Y cuántos católicos somos en México?

Del 24 de agosto al 26 de septiembre de 2013, el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) realizó en México la Encuesta Nacional “Creer en México”, sobre cultura y prácticas religiosas de más de 4000 hombres y mujeres mayores de 18 años representativos de los 32 estados de la República y del Distrito Federal. El 86% de la población encuestada se dijo tener una religión y de ese porcentaje, el 92% se dijo católica, el 7% no católica y el 1% de otra religión. Poco más de la mitad eran mujeres y el resto varones.

En México somos 88 millones de católicos aproximadamente

En tal sentido resulta interesante que alrededor del 20% de la población encuestada reconoce haber acudido recientemente a prácticas esotéricas tales como limpias (9%), lecturas de carta, mano, café, etc. (5%), “trabajos” para conseguir empleo (5%) o “amarres” amorosos (2%); mientras que más del 50% no cree en alguna forma de vida después de la muerte.

De igual forma contrasta el hecho de que, mientras más del 60% manifiesta acudir asiduamente a la oración personal o familiar, sólo el 4% manifiesta acudir a ceremonias religiosas con la misma frecuencia (diaria) y apenas el 35%, ir a misa o culto una vez por semana. El 45% reconoce nunca haber leído la Biblia o su libro sagrado y sólo el 18% afirma haber asistido más de 30 ocasiones a su iglesia templo o sinagoga. El 65% de la población encuestada se considera muy feliz.

En definitiva, para este primer artículo me interesa mucho que sepamos donde estamos parados a nivel mundial con respecto a nuestra religión y así poder juntos crecer y llevar esto por el buen camino y conocer cada vez más sobre nuestra maravillosa Fe, ya que muchos nos llamamos católicos, pero realmente cuantos estamos en el camino de practicarla como debe de ser?